“-Sí -exclamó-; has matado mi amor. Eras un estímulo para
mi imaginación. Ahora ni siquiera despiertas mi curiosidad. No tienes ningún
efecto sobre mí. Te amaba porque eras maravillosa, porque tenías genio e
inteligencia, porque hacías reales los sueños de los grandes poetas y dabas
forma y contenido a las sombras del arte. Has tirado todo eso por la ventana.
Eres superficial y estúpida. ¡Cielo santo! ¡Qué loco estaba al quererte! ¡Qué
imbécil he sido! Ya no significas nada para mí. Nunca volveré a verte. Nunca
pensaré en ti. Nunca mencionaré tu nombre. No te das cuenta de lo que
representabas para mí. Pensarlo me resulta intolerable. ¡Quisiera no haberte
visto nunca! Has destruido la poesía de mi vida. ¡Qué poco sabes del amor si
dices que ahoga el arte! Sin el arte no eres nada. Yo te hubiera hecho famosa,
espléndida, deslumbrante. El mundo te hubiera adorado, y habrías llevado mi
nombre. Pero, ahora, ¿qué eres? Una actriz de tercera categoría con una cara
bonita."
Oscar Wilde
Máximo esplendor de juventud y
belleza, perversión y degradación
No hay comentarios:
Publicar un comentario